Vamos a ver, don Mariano.Imaginemos algo…

marianorajoy

Vamos a ver, don Mariano.Imaginemos algo…

Una familia que ingresa al año 25.000 euros, debía a finales de 2011, 45.000 euros al banco. En 2015 no solo no ha reducido su deuda sino que ahora debe 75.000. Y no solo eso, sino que pretende seguir aumentando esa deuda pidiendo más préstamos a ese mismo banco para cubrir sus gastos corrientes.

Podríamos pensar que alguien que no sabe vivir con sus ingresos o no llega a fin de mes, y como solución se endeuda sin demasiado sentido y sin saber cómo va a poder pagar una deuda, no es un buen administrador (excepto que la deuda se contraiga para financiar un proyecto que mejorará su vida y subsidiariamente permitirá amortizar esa deuda sin problemas). Podríamos juzgar que si se sigue endeudando no debería estar al cargo de esa tarea, porque alguien sensato, antes que hipotecar su vida, pensaría en recortar todo lo superfluo, adaptar su ritmo para, como mínimo, no aumentar más esa carga, o bien cambiar de vida o de país. O por otro lado, podemos pensar que se trata de alguien desesperado, o de un necio, o quizá de un sinvergüenza que, gracias a haberse endeudado hasta las cejas y seguir aumentando ese ritmo de endeudamiento, ahora, aunque sea temporalmente (hasta que finalmente tenga que hacer frente a la deuda), vive a cuerpo de rey. Pero para nuestra sorpresa, si entramos en esta casa de la que hablamos, resulta que comprobamos que allí han dejado de hacer el mantenimiento del baño y la cocina, y además de que se están cayendo azulejos, el váter no traga bien, el microondas enfría más que calienta, y hasta el rallador de mano está oxidado. Pero eso es lo de menos, porque a los ‘peques’ de esa casa ya no se les compran libretas ni lápices para el colegio, al abuelo solo se le dan sopas porque no hay para una dentadura postiza –y aunque la tuviera no hay ‘chicha’ para todos–, y a la abuela, que es una persona dependiente, se la ha olvidado en una habitación al fondo del pasillo, y con ello los gastos que esa existencia suponía. A todo esto, el hijo mayor sigue cobrando lo mismo, pero trabaja el doble de horas que en 2010, y si lo tiran a la calle no verá más que cuatro perras; así que tiene que callar y tragar, porque no está la situación familiar como para irresponsabilidades.

En esa casa, al tiempo que, en apariencia, se ha prescindido de todo aquello necesario y más, hay un par de personas que mantienen su habitación en perfecto estado, sus uñas con una manicura envidiable, su ropa bien planchada y su estómago agradecido por los servicios de un excelente catering que, como para el resto de sus necesidades, contratan a diario.

¿Nos parecería esa familia un ejemplo? ¿Dirían los abuelos, el joven o los niños de esa casa que ahí todo va bien?

Pues esa es la casa en la que impostas el papel de administrador, Mariano. Pero lo malo es que no es tu casa (si fuera así, allá tú y la sumisión de tu pobre familia), ni las deudas que generas son tus deudas. Cuando tú entraste ya era todo un desastre y se debían 600.000 millones de euros, pero hoy son un millón de millones. Cuando tú entraste sí habían todavía gastos sociales, aunque eso no justificase semejante deuda; pero aquí ya no cobra prestaciones ni el tato, ni, según tú, hay dinero para dependencia, ni para personal o infraestructura en los hospitales o colegios, ni para aumentar dignamente las pensiones, y cada día la vida es más cara (lo del IPC solo te lo crees tú): repagamos medicamentos, repagamos para acceder a la justicia, muchos jóvenes ya no pueden matricularse en la universidad, y hasta habéis eliminado las becas de transporte y comedor escolar en un montón de comunidades autónomas. Por otra parte cada día el poco trabajo que hay (incluso menos que el poco que había cuando tú te pusiste al mando y se debía un 40% menos) es absolutamente precario, y lo de los derechos del trabajador se percibe como parte de un sueño. Has subido los impuestos directos a los que menos tienen (toda la carga impositiva al trabajo), has subido los impuestos indirectos (regresivos), y los autónomos y Pymes pagan a veces más de lo que ingresan. Pero eso sí, tú y los tuyos seguís viviendo a cuerpo de rey, y los bancos no han dejado de aumentar sus beneficios. Y el futuro, como ya anunciáis, se pinta en el color de seguir aumentando esa deuda que nos tocará pagar al resto algún día, además del precio que por ella ya pagamos hoy en forma de desesperación. ¿Qué pretendéis, hundirnos todavía más?

Y te presentas en la comedia esa a la que llamáis ‘debate sobre el estado de la nación’ para decirnos de nuevo que ya somos lo mejor del mundo mundial. ¡Cómo te atreves a decir eso! ¿A quién con dos dedos de frente crees que engañas?

¿Cómo se puede ser tan ruin, tan despreciable y canalla y dormir por las noches?

 

 

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