¿Lo llamamos dictadura?¿o todavía no? | Dos estudiantes se enfrentan a ocho años y nueve meses de cárcel por la huelga general del 29M

Ismael Benito y Daniel Ayyash son acusados de varios delitos por unos incidentes en un lugar en el que aseguran que no estuvieron

Los Mossos les detuvieron horas después en otro barrio y la Fiscalía les acusa de atentado, resistencia y desorden público, entre otros delitos

La jueza de instrucción es Carmen García Martínez, la misma magistrada del caso que dio lugar al documental ‘Ciutat Morta’

Ismael Benito y Daniel Ayyash en la redacción de eldiario.es. FOTO: Alejandro Navarro

Ismael Benito y Daniel Ayyash en la redacción de eldiario.es. FOTO: Alejandro Navarro

Ismael Benito y Daniel Ayyash apenas habían intercambiado unas cuantas palabras antes del 29 de marzo de 2012. A partir de ese día, sin embargo, sus historias se cruzaron. La Fiscalía pide para ellos ocho años y nueve meses de cárcel por varios delitos, entre ellos, desorden público, atentado, resistencia, y una falta de lesiones. Les considera culpables de unos incidentes ocurridos en la Diagonal de Barcelona y de haberse resistido a su detención, que se produjo horas después de los hechos y en un barrio diferente.

La jueza que ha instruido su caso es Carmen García Martínez, la misma magistrada del caso que dio lugar al documental ‘Ciutat Morta’. El juicio ya tiene fecha: se celebrará en Barcelona del 7 al 9 de marzo.

Los hechos sucedieron durante la jornada de huelga general del 29M. Militantes en la Asociación de Estudiantes Progresistas, Ismael, que ahora tiene 23 años, y Daniel, de 22, acudieron a su facultad para seguir el 29M. “Había éxito de convocatoria, la mayoría de facultades estaban cerradas y había poco espacio para hacer piquetes sindicales”, explica Ismael. “Cuando ya vimos que no podíamos hacer mucho, gente del movimiento estudiantil y de la AEP nos fuimos hacia la sede de la asociación”, prosigue Daniel. Fue durante el camino, en el barrio de Les Corts, cuando los Mossos les dieron el alto y acabaron deteniendo a los dos estudiantes.

Según el auto con el que la jueza García Martínez ordenó la prisión provisional de Ismael y Daniel -que pasaron 34 días en prisión preventiva-, los dos estudiantes formaron parte de un grupo organizado de al menos ochenta personas que se situó en la zona universitaria de Barcelona de la Avenida Diagonal. La magistrada asegura que los acusados “colocaron contenedores de escombros en la calzada y sobre las vías del tranvía” y que uno de ellos, Ismael, prendió fuego a dos de ellos y detuvo el tráfico.

El relato judicial prosigue: cuando los agentes de la Guardia Urbana fueron a retirar los contenedores, los imputados, entre otras personas, “arrojaron piedras contra los agentes” en varias ocasiones. Según esta versión de los hechos, el grupo se dispersó y cuando los agentes de paisano dieron el alto a los dos jóvenes, estos “hicieron caso omiso a las indicaciones” y se enfrentaron con ellos. Dos agentes terminaron “policontusionados”. La policía asegura que en el momento de la detención, Ismael llevaba una mochila en la que encontraron una botella de líquido para encender barbacoas, petardos y un encendedor, entre otros objetos.

Ismael y Daniel niegan que estuvieran en la Diagonal cuando se produjeron los hechos. “Estábamos en la facultad, y de allí nos fuimos a la sede”, aseguran. Entre los incidentes y su detención pasaron al menos dos horas. “Hay una distancia temporal y espacial muy grande. Lo que no entiendo es que si había tantos agentes en la Diagonal y vieron como se estaban cometiendo esos delitos no detuvieran a esas personas en ese momento”, dice Ismael.

En el momento en el que les dieron el alto, el grupo de los dos estudiantes comenzó a correr. “Fue una situación brusca y violenta y desde luego no por nuestra parte”, subrayan. Poco después, Ismael y Daniel acabaron en el furgón de los Mossos. Antes de eso habían compartido alguna reunión, pero no amistad. “No nos informaron de por qué nos detenían. El alto se le dio a más personas pero solo nos detuvieron a nosotros”, señala Daniel. Tras dos días en los calabozos y su declaración ante la jueza de instrucción, la magistrada García Martínez decidió enviarlos a prisión provisional.

Nueve años de cárcel

La defensa de Ismael y Daniel recurrió la prisión preventiva, pero la jueza les denegó su petición. Finalmente, recurrieron a la Audiencia de Barcelona, que canceló la pena y les dejó libres sin fianza, aunque con la prohibición de participar en manifestaciones y reuniones reivindicativas.

La fecha del juicio de Ismael y Daniel ya está fijada: se celebrará casi tres años después de los hechos, a comienzos del próximo marzo. La acusación de la Fiscalía no es la única; la Generalitat y el Ayuntamiento también piden penas de prisión para ellos, aunque inferiores, de tres años y medio y de cuatro años, respectivamente.

“Creemos que no vamos a tener complicado demostrar que no participamos en lo que se nos imputa”, dice Daniel con prudencia. “Estamos tranquilos porque muchas otras causas del 29M han acabado en absolución, pero sobre otras sí que se ha dictado multa, algunas relacionadas con el movimineto estudiantil”, explica Ismael. Otro detenido en las mismas circunstancias que ellos y para el que la Fiscalía pedía siete años de cárcel fue finalmente absuelto por el tribunal.

Su defensa la prepara un abogado laboralista y penalista de Comisiones Obreras. Sobre uno de los puntos más oscuros de la acusación, la mochila con petardos y líquido inflamable, esperan arrojar luz durante el juicio. “La jueza encargó pruebas de ADN y encontró mis restos en los apuntes y en la sudadera que había en la mochila, pero ni en los petardos, ni en la botella de líquido ni en el encendedor”, espeta Ismael.

Organizaciones de la sociedad civil y los sindicatos apoyan a los dos estudiantes. Los dos piensan que hubo una intención de criminalizar al movimiento estudiantil: “Esos días se habló de nuestro caso en los medios y se mostraban las imágenes de los incidentes que sucedieron por la tarde, cuando ya estábamos detenidos y no teníamos nada que ver con eso. El movimiento se estaba regenerando, había convocatorias masivas. Después del 29M y de lo que pasó la cosa se apagó un poco, había miedo”.

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