El Supremo absuelve a un capitán que denigró repetidas veces a una sargento

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“¡Deja de hacerte pajas! No, mejor, como eres mujer, deja de hacerte dedillos, y piensa”. Así se dirigió el capitán José Francisco Cabrera a la sargento M.A.R. en un despacho de la base Los Rodeos de San Cristóbal de Laguna (Tenerife) ante un grupo de suboficiales, lo que originó una crisis nerviosa en la mujer.

El Tribunal Supremo considera probado el suceso, que se desarrolló el 17 de febrero de 2012. Pero, como sucede en una decena de episodios similares, la sala considera que los exabruptos del oficial no constituyen un delito de abuso de autoridad, que el Código Penal Militar castiga con hasta cinco años de prisión.

“Los hechos no revisten la entidad necesaria”, recoge una sentencia, inédita, que acaba de dictar la Sala Quinta de lo Militar del Supremo. Solo uno de los cuatro magistrados del tribunal, Jacobo López Barja de Quiroga, votó en contra de exculpar al mando y se muestra a favor de la condena en un voto particular.

Dentro de unos días, el capitán y la sargento se verán de nuevo las caras en el cuartel de la base tinerfeña. “Mi cliente está aterrada con la vuelta. También, los siete militares que declararon en el juicio contra el capitán”, explica el abogado Antonio Suárez-Valdés.

El capitán Cabrera recurría a un vocabulario “cuartelero” y “soez”, utilizando expresiones como “¡No tienes ni puta idea!”, “inútil” o “deja de hacerte pajas”, según se lee en la sentencia del Supremo, que no les da importancia al considerar que el oficial utilizaba este lenguaje para mostrarse más cercano y sin ánimo de ofender.

También recurría a parábolas sexuales para amenizar sus clases. “Os debéis tatuar la polla de manera que en reposo se lea perra y empalmada, percutor de guerra”, dijo en una ocasión. En otra, reprimió a la sargento M. A. R. por desconocer el paradero de dos soldados. “¡Inútil! No tienes ni puta idea. Ponte las pilas. ¿Para qué coño te quiero si no sabes, ni siquiera alinear una formación?”.

En una ocasión en que la sargento sufrió un golpe en la rodilla, tras caerse de un vehículo, le soltó: “Eres una inútil. ¿No te da vergüenza? Eres peor que un soldado renegado de Infantería…”, para añadir: “¡Lo que faltaba, la batería tiene un sargento que se cae de camiones y encima le dan ataques de ansiedad!”.

Tras el accidente, las agresiones verbales del capitán a la mujer se intensificaron. Un sargento recordó en el juicio un grosero episodio. En abril de 2012, Cabrera le soltó a M. A. R.: “¡Contesta aquí delante de todo el mundo para que vean la clase de mando que eres! Esto es como las putas. Que no quieren que se la metas hasta que llegas a un acuerdo con ella y les pagas”.

Tras dos años de invectivas y broncas en público, de reprimendas y zafiedad, M. A. R. pidió la baja por ansiedad. El Servicio de Psiquiatría del Mando Aéreo de Canarias (MACAN) le diagnosticó una alteración psicológica. Cuatro de los cinco jueces del Supremo no aprecian relación entre la severidad verbal del capitán y el cuadro nervioso de la militar.

En su voto particular, el magistrado López Barja entiende que los exabruptos contra la víctima conducen a la humillación y degradación de la persona, y afirma que minan la dignidad de la sargento, tal y como recoge el Código Penal Militar, que fija una pena de hasta cinco años de prisión.

 

 

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