Cuatro años después

  • Aquí estamos cuatro años después de ese 15 de mayo que nos giró la cabeza y al sistema le está rompiendo el cuello al intentar vigilarnos.
  • Esos pájaros se llevaron la democracia a su buitrera, así que tuvimos que poner en marcha otra, aparte, al margen, por nuestra cuenta. Y en eso estamos.
  • Hay ansiedad por llegar a las instituciones, pero el cambio no está ahí, el cambio está abajo y ya está en marcha. No nos metan prisa. Vamos despacio porque vamos lejos.
Acampada Sol

Acampada Sol

Aquí estamos cuatro años después. Madre mía, cómo pasa el tiempo. Cuatro años después de aquel 15M que a muchos nos giró la cabeza que la teníamos despistada y a otros les confirmó lo que llevaban predicando en el desierto durante años, pero que dejó las urnas como estaban o peor porque el PP obtuvo la mayoría más aplastante de su historia que luego ha resultado ser la aplastante mayoría o un martillo pilón. Cuatro años ya, una legislatura completa, cuatro años con Mariano que han sido como Cinco horas con Mario, un señor que te las ha hecho pasar putas y se hace el muerto cuando le pides cuentas.

Cuatro años que se han hecho eternos pero han pasado más rápidos que Aguirre a la fuga por el centro de Madrid. Rajoy tiene ese poder de parar el tiempo y contraerlo, además de hacerlo retroceder medio siglo por lo menos. Es lo que tiene que cada día haya un escándalo de corrupción, un derecho que desaparece, una mentira y gorda que tratan de colarnos, una familia a la que echan de su casa o un policía corriéndote a porrazos. Nos han tenido tan ocupados en estos cuatro años que no nos han dado ni tiempo de asimilar realmente todo lo que han hecho y, sobre todo, deshecho. Pura teoría del shock.

Te noqueo a golpes y acabas por no sentirlos, por confundirlos unos con otros, con el rostro tan congestionado que lo mismo te da ocho que ochenta, lo mismo un Bárcenas que un Rato que un ERE que un desahucio que un suicidio que un bolazo que un Granados. Porque al final todo es lo mismo y hagas lo que hagas todo va a seguir igual porque todos son iguales. Y como todos son iguales, mejor lo malo conocido que Venezuela. Y así. Así están aún muchos votantes –demasiados- rendidos, hastiados, entregados a un destino fatal. O lo que es peor: encantados o cómodamente instalados en la coartada de que no puedes hacer nada, así que mejor dejarlo como está.

Pero para eso sirvió el 15M, para acabar con el fatalismo, desviar el curso del río y la dirección de la sangre, cambiar los números de sitio, las palabras de significado y el paisaje de lugar. Y aquí estamos otra vez, ante un nuevo 15 de mayo y de nuevo ante unas urnas municipales y autonómicas. Mismo escenario pero la obra no tiene nada que ver. Recuerdo que entonces en las plazas nos preguntábamos: si no nos representan, ¿a quién votamos? Por aquellas andábamos como vaca sin papeleta y más preocupados de organizar la resistance. Y en esto la derecha, que estas dudas no las tiene, llenó las urnas de gaviotas y a volar que son dos días.

Dos días que han sido cuatro años, que se dice pronto. Pero muy bien aprovechados, oiga. En estos 1400 días, que se dice pronto, no hemos parado. Nos han colado muchas pero otras muchas se las hemos devuelto. La PAH sigue evitando desahucios y dando amparo a familias, la Marea Blanca detuvo la privatización de la Sanidad, Gamonal impidió un negocio multimillonario del cacique local a costa del barrio, además los preferentistas empezaron a lograr indemnizaciones y ganar casos, el 15MPaRato sentó a los estafadores de la crisis en el banquillo, la marea violeta echó a Gallardón del cargo, la granate organiza en el exterior a los emigrados y decenas de organizaciones vecinales, de parados y bancos de alimentos se han movilizado para hacer las veces de un Estado que ni está ni se le espera.

Y como dejó el hueco, lo hemos ido ocupando y haciéndoles retroceder. La agenda que marcó el 15M ahora es la agenda que marca el paso, como nos abrimos paso los nuevos medios sostenidos por ciudadanos. Ahora se habla de transparencia, cada día hay filtraciones, se sienten observados, tienen que dar explicaciones, hasta han pedido perdón y algunos han dimitido. Quién nos hubiera dicho entonces que veríamos caer a un rey y que su hija y su yerno harían el paseíllo hacia el juzgado. Es cierto que nos hemos tenido que tragar al monarca de repuesto y quieren meternos doblado el cambio sensato porque un sistema no se muere sin dejar herederos. También hemos visto a jueces ajusticiados porque un sistema siempre muere matando. Pero el bipartidismo y todo su tenderete se está viniendo al suelo y todo eso lo puso en marcha aquel 15 de mayo visionario que decía: “PSOE y PP la misma mierda es”.

Esos pájaros se llevaron la democracia a su buitrera, así que tuvimos que poner en marcha otra, aparte, al margen, por nuestra cuenta. Y en eso estamos. Y muchos de los que están, estaban en el 15M y en breve puede que estén gobernando. Ahí no termina ni empieza nada porque lo que aprendimos hace cuatro años es, precisamente, que la democracia no se ejerce solo cada cuatro años. Hay ansiedad por llegar a las instituciones, pero el cambio no está ahí, el cambio está abajo y ya está en marcha. Lo que tiene que cambiar es la sociedad y la sociedad está cambiando. No importa si no llegamos al poder ahora porque esa no es la meta, la meta es el camino. No nos metan prisa. Vamos despacio porque vamos lejos.

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