Varoufakis: “Lo que están haciendo con Grecia tiene un nombre: terrorismo”

“Lo que están haciendo con Grecia tiene un nombre: terrorismo. ¿Por qué nos han forzado a cerrar los bancos? Para insuflar el miedo en la gente. Y cuando se trata de extender el terror, a ese fenómeno se le llama terrorismo. Pero confío en que el miedo no gane”. Yanis Varoufakis, el ministro de Finanzas griego, deja la diplomacia de salón y dice lo que piensa sobre la actitud de Bruselas hacia su país en una entrevista que publica este sábado El Mundo. Este es un amplio extracto.

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¿Alguna vez pensó que se llegaría a una situación tan salvajemente tensa como ésta? Sí, me lo esperaba. Deseaba con todas mis fuerzas que no ocurriera, pero por otro lado lo esperaba. Estaba preparado para que sucediera. Durante mi primera semana como ministro me reuní con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y ya entonces me dejo muy claro que sólo teníamos dos opciones: o firmábamos el acuerdo que el anterior Gobierno griego había aceptado o pondrían fin al programa de ayudas. Le pregunté si me estaba amenazando con un ‘Grexit’ en nuestra primera reunión, y él respondió insistiendo en que si no firmábamos pondría fin al programa de ayudas. Pero todos sabemos que cortar el programa de ayudas significaba obligarnos a cerrar los bancos. Así que, volviendo a su pregunta, lo que le puedo decir es que todo esto lo tenían preparado desde el principio, que ya hace cinco meses existía un plan para acabar con un Gobierno que no aceptaba dejarse chantajear por el ‘establishment’ europeo.

Supongamos que en el referéndum gana el ‘sí’. Sea cual sea el resultado del referéndum, el lunes habrá un acuerdo, estoy completa y absolutamente seguro. Europa necesita un acuerdo, Grecia necesita un acuerdo, así que llegaremos a un acuerdo. Lo que ocurre es que si gana el ‘sí’ en el referéndum tendremos un acuerdo no ya malo, sino absolutamente nefasto. Nefasto porque no es sostenible, porque el apartado sobre financiación es incompleto, porque no da esperanzas ni ánimos a los empresarios para invertir en Grecia y porque ni siquiera pone fin a la tensión y al miedo de tener que estar constantemente negociando. En el mismo momento en que firmemos ese acuerdo tendremos que ponernos a negociar otro acuerdo, porque ese simplemente es para un periodo de cinco meses. Así que aunque aceptáramos ese nefasto acuerdo que nos ofrecen, la pesadilla de las negociaciones, de los tiras y afloja, continuaría. Ese acuerdo que quieren que firmemos sencillamente impediría crear las condiciones de esperanza y estabilidad que esta economía necesita para empezar a levantar cabeza.

¿Y si gana el ‘no’? Si gana el ‘no’ el primer ministro griego, Alexis Tsipras, contará con armas para conseguir negociar un acuerdo mejor. No me malinterprete: si gana el ‘no’, no lograremos un acuerdo fantástico, para nada, pero conseguiremos que no sea tan malo como el que ahora nos proponen. Si gana el ‘no’, Tsipras viajará el lunes a Bruselas y logrará un acuerdo mejor, y al día siguiente, el martes, lo bancos griegos volverán a abrir sus puertas.

Imagínese que gana el ‘no’, que la UE se niega a negociar otro acuerdo y que mantiene cerrado el grifo del dineron¿Hasta cuándo puede aguantar Grecia una situación así con los bancos cerrados? El martes reabrirán los bancos, créame. Las fuerzas conservadores de Europa esperan y desean que en el referéndum gane el ‘sí’, eso está clarísimo. Si lo consiguen, al día siguiente Mario Draghi apretará el botón rojo, la línea de liquidez de emergencia volverá a funcionar y los bancos abrirán sus puertas el martes. Si gana el ‘no’, y a pesar de las amenazas con las que están tratando de condicionar el voto, Tsipras irá rápidamente a Bruselas el lunes, llegará a un acuerdo y los bancos abrirán igualmente.

¿Por qué está tan seguro de que la Unión Europea aceptará negociar un nuevo acuerdo con ustedes si gana el ‘no’? Ha dejado ya muy claro que para nada se sienten vinculados al resultado del referéndum. El problema es que a la UE no le gusta la democracia. Lo que ha ocurrido aquí es muy sencillo, déjeme que se lo explique: el 25 de junio pasado, como representante de Grecia en el Eurogrupo, me presentaron una propuesta de acuerdo. Yo estudié esa propuesta, nuestro Gobierno griego estudió esa propuesta y llegamos a la conclusión de que era completamente inviable, que aunque la aceptáramos era imposible que funcionase. Pero como somos un Gobierno responsable y europeísta, decidimos que al igual que no habíamos recibido el mandato de nuestro pueblo para hacer pedazos ese acuerdo, tampoco habíamos recibido el mandado para decirle a los griegos y a nuestro Parlamento que ese acuerdo nos parecía valido, porque no nos lo parece. Dado que nos planteaban un ultimátum, dejamos la respuesta final en manos del pueblo griego. El pueblo es soberano, y el pueblo decidirá qué hacer. Eso se llama democracia. Y lo que ha hecho Europa es simplemente negarnos una pequeña extensión del programa de ayudas que nos habría permitido celebrar este referéndum con calma y tranquilidad, con los bancos abiertos. No. Nos han obligado a cerrar los bancos.

La UE lo ve al revés: considera una provocación y una forma de chantaje por su parte el haber convocado este referéndum. Ya. En el Eurogrupo del 27 de junio me dijeron claramente y sin paliativos que la propuesta de acuerdo era un asunto muy complicado para dejar la decisión final en manos del pueblo griego. Eso, permítame que se lo diga, es un ataque gigantesco a la democracia. Democracia, se lo recuerdo, es un sistema en el que la gente normal toma decisiones muy complejas. Europa, el lugar que inventó la democracia, se ha convertido casi sin que nos diéramos cuenta en enemiga de la democracia.

Si gana el ‘sí’ en el referéndum, ¿aceptará usted el resultado y firmará el acuerdo que Bruselas ha puesto sobre la mesa? Como ya he dicho, prefiero cortarme un brazo antes de firmar un acuerdo que sé que no es viable. Si gana el ‘sí’ al acuerdo, dimitiré como ministro de Economía en el mismo instante en que se haga oficial el resultado.

Supongo que en ese caso dimitirá también el resto del Gobierno y se convocarán elecciones generales, ¿no? No lo sé. Yo no puedo hablar por los demás, sólo por sí mismo. Y lo que le digo es que por nada del mundo estamparé mi firma sobre un acuerdo que estoy convencido que es malo para Grecia y malo para Europa. No voy a ser cómplice de eso, no.

¿Y qué pronostica usted que sucederá? Las encuestas muestran que según han ido avanzando los días el ‘no’ ha perdido terreno y que el ‘sí’ ha ido ganando adeptos. ¿Qué encuestas? Lo interesante aquí es que no se han publicado encuestas oficiales. Es fascinante, ¿no le parece? ¿Por qué será?

Perdone que le diga: sí que circulan encuestas sobre el referéndum que dicen… No, no hay encuestas, ni una sola. Lo que circulan son rumores, no encuestas. Hasta este mismo momento, y hasta donde yo sé, ninguna de las compañías de sondeos ha hecho públicas encuestas oficiales. Sólo ha salido un sondeo, y la compañía que lo realizó lo retiró de la circulación. ¿Por qué? El único motivo que se me ocurre es que el ‘no’ gana y los que hacen o encargan las encuesta no quieren que se sepa…

¿Cree que detrás de lo que está ocurriendo en Grecia se encuentra la intención de la UE de mandar un mensaje al resto de países del sur de Europa sobre los supuestos peligros de votar a partidos de izquierda radical como es Syriza? Creo que se trata de una reflexión muy interesante y que es lícito hacer. Pero no voy a comentar nada al respecto. He aprendido el lenguaje de la diplomacia.

Si en el referéndum gana el ‘sí’ y la mayoría de los griegos acepta el acuerdo que propone Bruselas, ¿qué consecuencias tendría eso en el resto del Europa? Si ocurriera eso, la democracia se encontraría en peligro, porque significaría que ha ganado el miedo. Si ganara el ‘sí’, la recesión se haría más profunda, la esperanza en un futuro mejor se evaporaría y los europeos dejaríamos de sentirnos dueños de nuestro destino. Si gana el ‘sí’, los expertos y los tecnócratas que consideran que la gente común no puede decidir sobre estos asuntos se habrán salido con la suya, mandarán en Europa. Y Europa, el lugar en el que nació la democracia y el racionalismo, se convertirá en un lugar dictatorial e irracional.

Usted es conocido por hablar sin pelos en la lengua, por decir lo que piensa de manera muy clara… ¿Por qué no quiere hablar de España? Porque no necesito hacerlo. Estoy seguro de que los españoles tienen muy claro el mensaje que les están intentado mandar con el caso griego. Están tratando de convertir a Grecia en un ejemplo para los demás. De eso se trata.

Si Angela Merkel le llamara ahora mismo y le pidiera un acuerdo antes del referéndum… ¿Estaría dispuesto a encontrarlo? Créame que hemos hecho absolutamente de todo para lograr un acuerdo. Mire las cosas que hemos propuesto: hemos aceptado cosas en las que no creemos para nada de nada, políticas con las que estamos absolutamente en contra. Hemos aceptado seguir con la austeridad, cuando sabemos que la austeridad no funciona. Lo único que pedíamos a cambio era que esa austeridad no recayera en los pobres, sino en los ricos. Y claro, no les gustó. Y también pedimos que nos reestructuraran la deuda, precisamente para poder pagarla. Y nos respondieron que bueno, que tal vez más adelante… Y no, no se puede retrasar, tiene que hacerse ahora. Si Angela Merkel o la troika llegaran con un acuerdo sensato, lo firmaríamos ya, inmediatamente.

¿Y desconvocarían el referéndum? Me temo que ya es tarde para eso. Ahora lo que quiere Bruselas y la troika es que gane el ‘sí’ para de ese modo poder humillar a los griegos. Pero no vamos a dejar que nos humillen, vamos a demostrar que no tenemos miedo al miedo.

Usted es profesor de economía, una figura académica… ¿Se imaginaba que la política fuera algo tan duro? Sí. Nunca me he hecho muchas ilusiones respecto a la política, nunca he tenido en muy alta consideración sus juegos. Pero dicho eso, nuestro país está en graves dificultades, el pueblo griego lleva desde hace cinco años siendo exprimido y sufriendo enormemente por una crisis de la que no vemos el final y llega un momento en el que uno tiene que jugar su papel dentro de este proceso democrático. Y mi papel es tratar de defender los intereses de los griegos y de los europeos, porque ser gobernado por la troika es algo que va contra el interés tanto de los griegos como de los europeos.

Sin embargo, Bruselas les acusa a ustedes de ser unos irresponsables que están jugando con fuego y que están llevado a Grecia al suicidio…  A los lectores de su periódico me gustaría mandarles un mensaje: por favor, no se dejen convencer por lo que dicen los otros y decidan por ustedes mismos. Lean nuestras propuestas y juzguen ustedes. Pregúntense si nuestras propuestas son unas propuestas sensatas o unas propuestas radicales. Si leen nuestras propuestas, se darán cuenta de que son propuestas muy moderadas y muy sensatas. Incluso hemos aceptado medidas fiscales y ciertas reformas en las que no creemos, y las hemos aceptado con el único objetivo de conseguir un acuerdo. Pero la parte relativa a la financiación y a la deuda no la podemos aceptar, por la sencilla razón de que no se sostiene aritméticamente. La precisión de las matemáticas indica que si aceptáramos lo que nos piden, en unas semanas ese programa demostraría que es absolutamente inviable. Así que, ¿quién es el irresponsable aquí? Así que antes de apuntarnos con el dedo y de acusarnos de irresponsables deberían de hacer un poco de autocrítica y dejar de pretender que sus medidas funcionan. La austeridad no funciona, a la vista está.

Sus acreedores en general y Berlín en particular les echan públicamente en cara que no están cumpliendo con los compromisos que han contraído, presentan a los griegos como un hatajo de caraduras que pretenden vivir del esfuerzo y el dinero de los demás, como unos jetas que han gastado a lo loco y que ahora aspiran a que les perdonen sus deudas. Bueno, eso es lo que Goebbles llamaba propaganda, ¿no? Goobles pensaba que el modo mejor de extender una mentira era elegir una gran mentira y repetirla sin cesar. Y eso es lo que están haciendo con nosotros. Pero no es verdad. Los griegos somos gente muy orgullosa, los griegos queremos pagar nuestras deudas. Pero uno no puede pagar sus deudas si resulta que la deuda continúa aumentando y sus ingresos continúan reduciéndose, que es exactamente lo que le ocurre a nuestra economía. Para poder pagar nuestras deudas debemos arreglar primero la economía, y la manera de hacerlo es poniendo fin a la austeridad, por la sencilla razón de que la austeridad reduce los ingresos y se ha demostrado no sólo inefectiva sino perjudicial. Por eso, porque queremos devolver el dinero que nos han prestado, necesitamos un acuerdo que reestructure nuestra deuda pública. Nosotros no pedimos ninguna locura, ninguna cosa rara, ninguna medida de izquierda radical. Pedimos algo que en el mundo de las empresas y las finanzas se hace todo el tiempo. Cuando una compañía está en apuros, va al banco y pide que le reestructuren sus deudas. Los bancos lo hacen, la compañía de ese modo se recupera y el propio banco cobra su dinero. Eso es lo que nosotros pedimos.

Los neoliberales le acusan también de estar llevando a extremos insospechados la teoría de los juegos, de estar disputando una partida de póker con Grecia encima del tapete. No es verdad. Como comprenderá no tengo derecho a jugar con la vida de la gente ni se me ocurriría hacerlo. Pero lo que no voy a hacer es aceptar una solución que sé que no es la solución. Los que nos acusan de jugar partidas supongo que ahora se habrán dado cuenta de que no es un juego, que nunca lo ha sido. El mes pasado nos pusieron frente a un dilema absolutamente cruel: firmad o tendréis que cerrar los bancos. Y no hemos firmado, nos hemos negado a rubricar un acuerdo que no podemos cumplir.

Aunque no haya encuestas, en las calles de Atenas lo que se siente es que la gente cada día que pasa tiene más miedo. Sí, así es. Lo que están haciendo con Grecia tiene un nombre: terrorismo. Por supuesto que lo pienso: es terrorismo. ¿Por qué nos han forzado a cerrar los bancos? Para insuflar el miedo en la gente. Y cuando se trata de extender el terror, a ese fenómeno se le llama terrorismo. Pero confío en que el miedo no gane.

¿Qué piensa de Podemos, el equivalente español de Syriza? Creo que en toda Europa se necesitan partidos como Syriza y Podemos, partidos críticos con el sistema pero al mismo tiempo europeístas y democráticos. Los que nos detestan quieren hacernos pasar por antieuropeístas, pero no, no es verdad, no lo somos. Somos necesarios.

Fuente: ‘elmundo.es/economia/2015/07/04/5596f1b3ca47412d048b459e.html’

Visto en El Ventano

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