La jueza del caso espionaje besó a Granados y le dijo que estaba “para servirle”, según explicó él a su mujer

Las conversaciones telefónicas del ex número dos de la CAM grabadas por la Guardia Civil muestran su influencia sobre algunos jueces, fiscales, abogados y policías.  Un enviado quiso comentarle “una cosa en persona de Lesmes” que no era oficial sino “una consulta estratégica”, según consta en el sumario del caso Púnica

Francisco Granados conversa con Ignacio González./ EFE

Francisco Granados conversa con Ignacio González./ EFE

Si algo asombra del sumario del caso Púnica es la inquietante relación de Francisco Granados, ex número dos de la Comunidad de Madrid, y su capacidad de influencia sobre algunos jueces, fiscales, abogados o policías. Desde mediar para que el hijo del exdecano de Madrid apruebe un examen, a ser recibido con dos besos por la jueza que investiga el espionaje a políticos de Madrid quien le dijo que estaba “para servirle”, según relata él después por teléfono a su esposa.

El 3 de julio recibe una llamada de un hombre sin identificar, quien le dice que se está moviendo ante una posible imputación. Granados le dice que la clave está en el juez. Y el interlocutor desconocido le avanza que tiene que comentarle “una cosa en persona de LESMES (fonético) que no es una cosa oficial, que es una consulta estratégica” (sic).

El único cargo oficial que tiene este apellido y que se localiza por medio de buscadores es el de Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

Este desconocido es el que pide a Granados que interceda ante su esposa porque uno de sus alumnos es hijo de José Luis González Armengol, exdecano de los jueces de Madrid, y al día siguiente va a tener un examen. En esas fechas, Armengol ha dejado el ejercicio activo de juez y ha sido contratado por El Corte Inglés.

Granados llama su esposa, Nieves Alarcón, quien trabaja entonces en la Universidad Villanueva y toma nota del nombre. Su padre le ha comentado que durante el año “se ha tocado los huevos pero que el examen no lo ha hecho mal”. La esposa dice que, “aparte, es majo y educado,” y que le diga a Armengol “que está ahí para lo que necesite”. En otra conversación posterior, ella le reclama a Granados que pida a su amigo de El Corte Inglés que la contrate para dar clases.

La Guardia Civil destaca en un informe esta mediación por ser “reveladora” de los contactos de Granados y de “cómo diversas personas buscan su influencia e intermediación”.

Recibido con besos por la jueza que le toma declaración

El 16 septiembre de 2014, Francisco Granados compareció ante la titular del Juzgado de Instrucción número 5, Carmen Valcarce, como testigo del caso del espionaje a Ignacio González, que tuvo lugar en su etapa como consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid.

En esta causa hay seis imputados, cinco de ellos agentes que estaban entonces al servicio del Gobierno de Esperanza Aguirre, encabezados por el exdirector general de Seguridad Sergio Gamón.

Aquel martes, 16 de septiembre, Granados compareció en los juzgados de Plaza de Castilla ante la jueza Valcarce, y esa misma tarde habló por teléfono con su esposa. Laconversación fue interceptada por los guardias civiles que investigaban en secreto la trama corrupta Púnica por orden del Juzgado Central de Instrucción número 6.

Eran las 19:04 horas del 16 de septiembre de 2014. El atestado policial resume la conversación de Granados con su mujer, a quien le dice que “el JEFE DE SEGURIDAD de los JUZGADOS lo metió él. Francisco comenta que la jueza llamada CARMEN, cuando estaba él hablando con varias personas en el pasillo ha llegado le ha dado dos besos y ha dicho en voz alta delante de los ocho abogados, que PACO GRANADOS ha sido el mejor CONSEJERO DE JUSTICIA que ha tenido la Comunidad de Madrid, que allí la tenía para lo que quisiera, que allí estaba para servirle, que FRANCISCO le ha dicho que se cortara un poco delante de esas personas”.

Minutos después, Granados habló con Victoria Cristóbal, su excolaboradora y entonces asesora de Esperanza Aguirre. Le explicó que “todo ha ido bien, mejor imposible”. El de seguridad “genial, que cuando ha ido le ha llevado a su despacho pues le ha dicho que él no tiene por qué estar en un pasillo”, vuelve a contar el comentario positivo sobre su gestión que realizó la jueza y “han estado hablando, entre otras cosas de la despedida de ARMENGOL, que RAMÓN GONZÁLEZ BOSCH [un letrado] había pedido que se grabara la declaración pero la JUEZA le ha dicho a FRANCISCO antes de la vista que se negara a ello, que ella también lo iba a hacer. VIKY pregunta si conocía a la JUEZA. FRANCISCO dice que sí, que la conocía de un par de veces de hablar con ella anteriormente”, según el informe remitido al juzgado.

“¡Eres uno de los nuestros, tío!”

“iEres un de los nuestros tío!”, le llega a decir su abogado defensor Enrique Molina, exfiscal de la Audiencia Nacional, para calmarlo cuando Granados le expresa su inquietud por las llamadas de periodistas que recibía en julio de 2014, mientras le pedía que pusiera la “oreja” en los juzgados.

Eran dos meses antes de los dos besos de la jueza instructora. El 24 de julio de 2014 Granados recibe la llamada de una periodista para preguntarle por el caso del espionaje en la Comunidad de Madrid. Y él se equivoca y entiende que le está preguntando por otro espionaje a Ignacio González en Colombia. Luego contactan con él otros dos periodistas.

Es más, su exasesora Cristóbal le había advertido ese día que le iban a citar para el asunto de los espías y que lo iba a publicar El Mundo. A Granados le extraña, porque se ha pasado varios mensajes con el periodista Eduardo Inda y no le ha dicho nada. Su exasesora le asegura que será citado por el magistrado Adolfo Carretero, quien reactivó la instrucción de los seguimientos a Ignacio González.

Es entonces cuando habla con su abogado Enrique Molina, exfiscal adscrito al Juzgado Central de Instrucción número 5, quien le anima con ese “eres uno de los nuestros”. Es más, un posible delito de blanqueo de capitales ya está prescrito. A Molina le extraña que vaya a llamarle a declarar Carretero, porque estuvo con él quince días antes “y no le dijo nada”. Granados dice que si le citan dirá la verdad, que no sabe nada y que no sabe ni dónde está Colombia.

“El hijo del jefe trabaja conmigo”

Granados explica que una periodista le ha dicho que le van a investigar sobre “el tema de SUIZA”. Su abogado le dice que se va a enterar…

Enrique Molina: Me voy a enterar, me voy a enterar, voy a preguntar así como el que no quiere la cosa, porgue estoy tratando el tema de PESCANOVA ahí.
Francisco Granados: Ahhh.
E: Y aprovecho una visita para preguntar por tí.
F: Porque eso ehhh, ¿nos enteraríamos así de una cierta… O no, o no necesariamente?
E: No se lo preguntaría a la FEA que lo lleva.
F: Hum. hum.
E: Porque no la conozco y, y no sé cómo me puede salir, pero sí al JEFE.
F: Ya.
E: El hijo del JEFE trabaja conmigo.
F: Ya, ya lo sé, por eso, por eso.
E: Entonces se lo pregunto.
F: Vale, vale, vale, bueno, bueno.
E: A ver si te, a ver qué, que te puedo decir, si se de algo te lo cuento, ¿vale?
F: Muy bien.
Se despiden.

[El Juzgado Central de Instrucción 5 admitió a trámite en el año 2013 una querella de Luxempart, accionista de Pescanova, contra nueve directivos y consejeros de la empresa gallega –entre ellos directores de auditoría, financiero y administración– y contra 5 sociedades}.

El 28 de julio de 2014, Granados habla con su amigo José Moreno Torres, el diputado de la Asamblea de Madrid que reconoce en las escuchas que está en dicha cámara “tocándome los cojones” y quien pide al líder de la trama David Marjaliza que le prepare “la pasta” porque se lo ha gastado todo.

El diputado pregunta a Granados por su opinión de que el PP nacional se haya personado en la causa. Granados le explica que es para obtener información del sumario, cuando la información la tiene Molina. Su amigo le dice que eso le tiene mosqueado, “que esos hijos de puta quiere ir a por él o a por GRANADOS que no se fía”, según resume el atestado de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Granados le explica que “esas cosas (llamarlo como testigo) las hace la JUEZ para archivar”… La juez que dos meses después lo recibiría con besos por haber sido el mejor consejero de Justicia de Madrid.

 

Original

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