Louzán(PP): de conserje a millonario

En la Cosa Nostra se empieza como ‘Soldati’, se asciende a ‘Capodiregime’ y algunos a ‘Sottocapo’.

louzanppgalicia

En el PP gallego si uno empieza como recadero de presuntos contrabandistas puede llegar a Presidente de la Diputación. Tal es el caso de Rafael Louzán, que inició su fructífera carrera política como “niño de los recados” del entonces Alcalde de Ribadumia y presunto traficante de tabaco Nené Barral, para terminar siendo la figura más poderosa del PP en Pontevedra.

Eran aquellos años felices y los contrabandistas mantenían un precioso idilio con el PP. Cuando en 2003 un atribulado Núñez Feijoó le confesó a Fraga que existían unas fotografías en las que aparecía de vacaciones con el narco Marcial Dorado, Fraga lo tranquilizó y le quitó importancia. Él mismo tenía un montón de amigotes en el mundillo. Incluso le había impuesto la insignia de oro y brillantes de Alianza Popular a Terito Otero, a quien investigaría Garzón por narcotráfico.

Cuentan las crónicas que los capos, que gobernaban con las siglas populares varios ayuntamientos, corrían con todos los gastos electorales que hiciese falta.  Preguntaban “¿Cuánto hay que poner?”. Por entonces, el PP se financiaba con las aportaciones de los delincuentes.

Hoy, con las que hacen empresarios a los que se les adjudican obras inútiles con sobrecostes escandalosos. Si pensamos en términos de qué supone mayor saqueo a los ciudadanos, está claro que hemos ido a peor. Cuando los financiaban los capos, nos robaban menos. Por favor, vuelvan a ello.

En fin, sigamos con Louzán. Agradecido por su excelente trabajo como “recadero” (¿cuáles eran sus funciones? Sólo una cosa es segura: no le iba a comprar tabaco), el Alcalde Nené Barral le creó una plaza de conserje en un polideportivo. Louzán no tenía ni el obligatorio Graduado Escolar pero siempre hay modo de soslayar esas menudencias. Como él mismo dijo: “La calle es mi escuela”. Además, al chico le gustaba el fumbo y todos esos ratos muertos que tienen los conserjes de los pabellones en los que miran las pachangas de la chavalada, él los disfrutaba como el que más. Nené luego lo nombró concejal y, más adelante, Teniente de Alcalde y vicepresidente de la Diputación de Pontevedra.

Pero en 2001 la policía incautó un alijo de Nené Barral. Obligado a dimitir, dijo: “He sido honrado y honesto en la vida pública: mi error es privado. Un error en la vida lo comete cualquiera”. La Alcaldía quedó en manos de sus dos delfines, Salomé Peña y el propio Louzán. Dos años después, este último obtendría la presidencia de la Diputación.

La alcaldesa Salomé se acercó al nuevo sol que más calentaba y las relaciones con Nené Barral se enfriaron. Tanto que se sintió traicionado y organizó una lista de “independientes” para destronarles. No lo consiguió por tres votos, pero la venganza es un plato que se sirve frío.

Louzán, que no había llegado a estudiar la regla de tres, dirigía un organismo con un presupuesto de 145 millones de euros. Su vicepresidente, Chema Figueroa, líder del PP en la ciudad más poblada de Galicia, compartía su misma formación académica. Curiosos lugares, estos de las diputaciones, presididas por semi-analfabetos que ni siquiera han tenido que presentarse como alcaldes en sus pueblos. Toda esa gente que acusa al PP de ser un partido clasista se equivoca. Al menos por  estudios no se discrimina a nadie.

Su llegada coincidió con un florecimiento de los puestos de trabajo en Ribadumia. Familiares y amigos de Louzán, la mayoría también sin estudios, ocuparon hasta 40 plazas en el ente provincial: conserjes, conductores, peones y auxiliares. Como es sabido, para escarnio de las facultades de empresariales, la habilidad de los cargos del PP en los negocios viene por ciencia infusa.

Así, algunas de estas personas consiguieron fundar prósperos negocios, tal como el chofer de Louzán, quien creó ‘Pavimentos de Meaño’ (¿quién mejor que un conductor va a saber de pavimentos?), empresa que se convirtió en la mayor receptora de adjudicaciones de la Diputación, estableciendo el récord de conseguir el 93% de sus ingresos de la obra pública de instituciones gobernadas por el PP.  Hasta el Tribunal de Cuentas, habitualmente mudo ante la corrupción, tuvo que informar acerca de lasescandalosas adjudicaciones completamente ilegales del Concello de Ribadumia.

Louzán convirtió la Diputación en un espejo de su vasta formación intelectual: Uno de sus mayores hitos fue el viaje a Madrid para participar en FITUR con la presentación de “la gallina de Mos”. A tal efecto se acompañó de la alcaldesa de Mos (Pontevedra), la misma que adjudicaba contratos a su pareja pero que aducía que era legal pues “no hacían vida marital”.

En Madrid presentaron la “gallina de Mos” sin saber que el nombre del ave provenía de la parroquia de Mos, en Castro de Rei (Lugo). Pero qué más da. Al fin y al cabo, todo el que conoce la política local gallega sabe que FITUR (Feria Internacional de Turismo) es un evento marcado en rojo por alcaldes y concejales que saben que pueden, durante unos días, escaparse de sus mujeres y correrse monumentales juergas en establecimientos madrileños de un lujo que en la Galicia de carretera no se encuentra. Así que, al cabo, ¿qué más da de dónde era la gallina si lo que importaba era menear los huevos?

Pero Louzán se estaba preparando para su verdadera vocación: el fumbo. En 2008, ya en plena crisis, con media España cuestionando infraestructuras inútiles, inició el más ambicioso plan de futbolización que se conoce en el planeta con la construcción de más de 70 campos de fútbol de césped artificial (muy necesario en Galicia). Afirmó que si la juventud andaba en el fútbol, “no están en otras circunstancias”. Confesión que, viniendo del recadero de un acusado de contrabando, le honra.

Habrá quien diga que bien podría haber construido algún espacio de uso social o cultural, pero en fin… el fumbo es el fumbo. La futbolmanía hizo que algunos campos estuviesen situados a menos de dos kilómetros unos de otro. Ya ni cabían. La mayoría de las adjudicaciones terminaban en las mismas empresas. Con este bagaje consiguió la presidencia de la Federación Gallega de Fútbol.

Pero en las elecciones de mayo de este año reapareció de la nada el viejo fantasma Nené Barral y la lista de independientes por él apadrinada apartó al PP de la alcaldía y a Louzán de la Presidencia de la Diputación. Su regreso a la vida civil vino acompañado de una imputación por cohecho continuado. En el PP ya no conseguirá llegar a ‘Don’ pero siempre podrá aspirar a ‘Consiglieri’ de la Federación Española de Fútbol.

Por Jorge Armesto.

 

Original

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